La palabra "jacarandá" se originó en la lengua guaraní y, afirma la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), recibe dos significados distintos: "fragante" y "madera fuerte". Jacaranda es el nombre del árbol, cuyas flores de tonos lilas, y morados azulados nacen en primavera y pueden alcanzar hasta unos 30 metros de altura.

La jacaranda no es un árbol oriundo de México, sino de Brasil, donde se llama Yacarandá, y de ahí fue plantado a otros países de esa región, como Perú.

Pero estos árboles no solo se ven aquí. En Buenos Aires, por ejemplo, también son símbolo de su primavera cada noviembre, donde los conocen como “los jacarandás”

Se cree que la jacaranda llegó a México desde Sudamérica, y aunque no hay un momento histórico específico que se haya registrado al respecto, sí hay varias versiones que corren por la memoria colectiva.

Aquí te comparto tres de ellas.

VERSIÓN 1: EL PRESIDENTE QUE QUERIA CEREZOS, PERO AL FINAL TUVO JACARANDAS.

A inicios de la primavera, el paisaje de Japón se llena de “nubes rosadas”. Se trata de la flor de los cerezos, o “sakura”, que decora, al igual que lo hace la jacaranda en México, las calles y parques de las ciudades, además de otros lugares a lo largo del territorio japonés.

A inicios de 1912, como señal de amistad entre Japón y Estados Unidos, el entonces alcalde de Tokio le obsequió a la ciudad de Washington un total de 3,000 cerezos. De hecho, todavía se pueden ver en por diversas zonas de la capital estadounidense y hasta son el pretexto para organizar diferentes celebraciones, como festivales culturales, en medio de la época conocida como “cherry blossom” (flor de cerezo).

Unos años después, durante un viaje, Plutarco Elías Calles vio las calles de Washington llenas de cerezos, por lo que, a través del entonces presidente de México, Pascual Ortiz Rubio (quien ocupaba el cargo, pero no tenía el poder), solicitó el mismo regalo al gobierno japonés para decorar las calles y parques de México, especialmente en la capital.

Pero los japoneses le hicieron ver al mandatario que en México es muy difícil que crezcan los cerezos, debido a diferentes condiciones, empezando por el clima (no es lo mismo plantarlo en un jardín, que decorar las calles con ellos).

Sin embargo, los japoneses se comprometieron a hacer un análisis que concluyó en la recomendación de sembrar jacarandas, unos árboles que jardineros japoneses habían encontrado en Sudamérica y que, al igual que los cerezos, durante la primavera tenían una colorida flor que podría engalanar las calles de México.


VERSIÓN 2: EL LEGENDARIO JARDINERO JAPONÉS QUE LLEGO A MÉXICO.

Después de la Revolución, la Ciudad de México empezaba a extenderse más allá del Centro Histórico, formando colonias como la Roma o la Condesa, las cuales intentaban mantener el estilo europeo que Porfirio Díaz había traído al país décadas antes.

Entre los años de 1920 y 1930, la ciudad se empezaba a llenar de parques, camellones y avenidas que eran decoradas con árboles, además de que las nuevas residencias también peleaban por tener los más bellos jardines.

En ese contexto, un empresario minero y ministro de hacienda de Hidalgo, José Landero y Coss,  invito a trabajar en su Hacienda de Hueyapan, en el Estado de Hidalgo, a un jardinero de nombre Tatsugoro Matsumoto, lo cual le abrió la puerta para volverse famoso entre los acaudalados que estaban llegando a zonas como la Nueva Colonia Roma y deseaban contar con hermosos jardines, llamando la atención del presidente Porfirio Díaz, quien le encargó los trabajos de rehabilitación del bosque de Chapultepec y una exposición de productos japoneses en el "Palacio de Cristal" (hoy museo del Chopo en Santa María La Ribera).

Se podría decir que los Matsumoto también fueron activistas. Durante la Segunda Guerra Mundial obtuvieron la nacionalidad mexicana, lo que les permitió adquirir la ex Hacienda de Temixco, en Morelos. Temixco fue ocupada como refugio para migrantes japoneses, quienes eran perseguidos por el gobierno de Estados Unidos

A pesar de la caída del porfiriato y la Revolución Mexicana, siguió trabajando en México y al finalizar el conflicto, el Secretario de Obras públicas y futuro presidente, Pascual Ortiz Rubio, le pidió plantar cerezos para hacer un paseo similar al de Washington DC,

Sin embargo, Matsumoto le hizo saber que debido al clima y altitud de la ciudad tenían pocas posibilidades de prosperar, por lo que investigando especies, propuso a las Jacarandas, un árbol de origen sudamericano y clima subtropical, que había plantado con éxito en una Hacienda en Morelos, por lo que el presidente en turno Álvaro Obregón dio luz verde a la plantación de miles de árboles de esta especie por toda la ciudad, lo que permitió, que muchas colonias de la Ciudad de México se tornen muy pintorescas en esta etapa del año.

En 1895, Matsumoto abrió un invernadero en la colonia Roma, y desde ahí se dedicó al diseño de jardines para las familias aristocráticas de la época del Porfiriato. Fue el mismo Porfirio Díaz (ex presidente de México) quien lo invitó a diseñar los jardines del Castillo de Chapultepec. Impresionado por la abundante vegetación de nuestro país, durante el gobierno de Álvaro Obregón (otro ex presidente), Tatsugoro Matsumoto y su hijo Sanshiro, recomendaron al Presidente plantar algunas jacarandas en las calles de varias ciudades del país.

Al crear jardines al estilo oriental en México, Matsumoto utilizaba algunas de las plantas originales en Sudamérica, entre ellas la jacaranda, porque eran parecidas a los cerezos japoneses.

Así, gracias a su trabajo, la jacaranda se popularizó en jardines privados y varios parques, mientras que Matsumoto tuvo mucho trabajo y su familia, años más tarde, fue propietaria de una cadena de florerías que llegó a ser muy popular en México.

No hay un registro que lo confirme, pero también se dice que él fue la persona enviada por el gobierno japonés para asesorar a Pascual Ortiz Rubio con la adopción de las jacarandas en vez de los cerezos.

Reconocido por su aporte a los jardines públicos, Matsumoto fue un personaje muy querido y respetado. En la Segunda Guerra Mundial, la familia Matsumoto encabezó el Comité de Ayuda Mutua y aprovecharon sus influencias con el gobierno mexicano para recibir a los exiliados japoneses. Llegaron más de 900 inmigrantes a su Hacienda El Batán ubicada al sur de la Ciudad de México. Matsumoto ya no volvió a su natal Japón. Murió en 1955 a la edad de 94 años. Su amor por las flores, la tierra y la naturaleza, las heredó a su familia. A México heredó la flor de jacaranda.

VERSIÓN 3: EL APOSTOL DEL ARBOL

A pesar de su tamaño y urbanización, la Ciudad de México es todavía en el siglo XXI una ciudad arbolada y rodeada de bosques, lo cual no es casualidad, sino que es obra de un importante personaje para la historia de México: Miguel Ángel de Quevedo.

De Quevedo fue un ingeniero que dedicó gran parte de su vida a la flora y a los ecosistemas. Aunque se cree que los Matsumoto dieron la idea para plantar jacarandas, fue Quevedo quien se encargó de que esto fuera posible.


Su contribución se refleja en diversos sitios de la ciudad, por ejemplo, fue el responsable de la siembra de los árboles en el Desierto de los Leones. Asimismo, fundó los Viveros de Coyoacán. Por estas y por otras hazañas, Miguel Ángel de Quevedo fue apodado el Apóstol del Árbol. Y no es casualidad, ya que él mismo se encargó de estudiar y traer a México diferentes tipos de árboles, entre ellos la jacaranda, la cual conoció en Veracruz, a donde había llegado no por sus características decorativas, sino por su madera.

La Ciudad de México se caracteriza por tener vialidades repletas de frondosos árboles, así como parques que fungen como pulmones para esta urbe, una de las más pobladas del mundo. El responsable de diseñar la mayoría de estos espacios fue Miguel Ángel de Quevedo.

Gracias al tamaño y resistencia de las jacarandas, De Quevedo también había descubierto que podía servir de barrera natural contra los vientos, pero en la Ciudad de México la usó para decorar nuevos espacios públicos, como la Avenida de los Insurgentes, que hasta hoy –dicen– es una de las vialidades más arboladas del mundo.

Asimismo, otros lugares, como el Paseo de la Reforma y el Parque México, también recibieron a este árbol gracias a sus recomendaciones, lo cual le fue dando una estampa característica peculiar a la Ciudad de México durante la primavera.

Hoy, muchas de las jacarandas que existen en calles de zonas como Coyoacán o Mixcoac, datan de la época de Miguel Ángel de Quevedo, aunque muchas de ellas muestran daños provocados por los errores de las administraciones capitalinas que no conocían muy bien cómo deben podar y mantener estos árboles.

Así, en las calles de la Ciudad de México pueden verse jacarandas con troncos creciendo en varias direcciones, con corteza dañada, con alturas peligrosas, con plagas y hasta provocando daños a banquetas, casas y edificios por el tamaño de sus raíces (esa fue una desventaja que no previeron cuando las trajeron al país).

Estas son tres de las versiones que más se cuentan sobre el origen de las jacarandas en la Ciudad de México, y lo más probable es que la real se encuentre en los puntos donde se juntan todas las anécdotas.

Por cierto, en México, la jacaranda es netamente ornamental y no se suele usar ni para madera ni para alimento; sin embargo, algunos estudios le atribuyen algunas propiedades benéficas a sus hojas, flores y corteza.

Por ejemplo, se dice que, preparada en té, puede ayudar en el tratamiento de males gastrointestinales y aliviar algunos dolores, además de curar heridas de la piel, benefician al sistema inmunológico. Ésta también puede ser administrada como desinflamante, ya que tiene propiedades similares a las del jengibre. Y si tomas baños de la flor, esto ayuda a conservar la lozanía de tu piel. También, se dice que es antioxidante y que es un auxiliar en el tratamiento de tumores y tipos de cáncer, como colon, seno o próstata. Es por eso que es común ver que la flor de la jacaranda se venda en algunos mercados como parte de algunas preparaciones florales para infusiones.

¿QUIERES DISFRUTAR LAS JACARANDAS Y TOMAR LAS MEJORES FOTOGRAFÍAS? 

La creadora del mapa de las jacarandas es Ana Fernanda Avila Castañón, quien se dio a la tarea de realizar una ruta en Google para que te lances a turistear rodeado de estos bellos árboles de norte a sur en CDMX.

Algunos de los lugares que no te puedes perder si eres amante de las jacarandas son los siguientes:

Bosque de Chapultepec, la colonia Condesa, Paseo de la Reforma, la Alameda Central; a unos cuantos pasos se encuentra el Palacio de Bellas Artes, que también está rodeado por estos árboles de flores moradas. 

El mapa también recomienda transitar por la calle Concepción Béistegui, en la colonia Narvarte, y Nicolás San Juan, colonia del Valle, donde hallarás edificios con arquitectura moderna cubiertos de jacarandas.

Al sur, no te puedes saltar la vista a Ciudad Universitaria; especialmente, en la Torre de Rectoría y la Biblioteca Central; así como visitar el Bosque de Tlalpan.

Hay otras opciones como subir a la Torre Latinoamericana, en el Centro Histórico, para ver estos árboles sobre el Eje Central. También date una vuelta por el Cityzen Rooftop Kitchen, la terraza y bar del Hotel Sofitel ubicado en Paseo de la Reforma ó ve al Hotel Parque México que también cuenta con una terraza que da hacia las calles de la colonia Roma y Condesa.

Ya tienes opciones para dejarte envolver con este manto de hermosas tonalidades para salir a caminar, tomar fotografías, disfrutar el paisaje, salir a tomar un café, etc...

Un deleite a la vista ¡Disfruta y enamórate estos días, en donde puedes ver la ciudad vestida de jacarandas!